miércoles, 1 de junio de 2011

CUANDO EL ÉXITO EMBORRACHA

Eres enormemente valioso, pero debes mantenerte humilde. La vida te concederá grandes triunfos. Recuerda, entonces, que el éxito tiene un alto componente etílico. Vigila que no te emborrache.
Hay personas que gastan sus fuerzas en el estúpido empeño de ser conocidos, y a ser posible reconocidos… ¡Qué insensatez! Jamás he entendido ese empeño por exhibir habilidades y valores. ¿A quién pretendemos impresionar? ¿Dejaremos a Dios boquiabierto con nuestras capacidades? Cuando Él elige a una persona, esta no tiene que esforzarse por reivindicar sus talentos; ya se ocupa Dios de ello.
He conocido a suficientes personas infectadas por el “virus del éxito” como para saber que los vapores del triunfo actúan como el alcohol: tienden a subirse a nuestro cerebro y aturdirlo. Nublan nuestra visión y nos vuelven torpes, por eso Dios permite los tropiezos y no evita que cometamos errores, porque la debilidad resultante puede tornarse en nuestra verdadera fortaleza.
Hay algo más difícil que sobreponerse a los fracasos… Algo más difícil que sobreponerse al fracaso es sobreponerse al éxito.
El gran enemigo de tus triunfos de mañana, son tus triunfos de hoy. Está sobradamente demostrado que por cada cien personas que soportan la adversidad, sólo una tolera la prosperidad…. Y no me refiero únicamente a la económica. Las medallas, incluso las obtenidas legítimamente, pueden pesar tanto sobre el pecho que llegan a convertirse en un lastre. Los galones, incluso los alcanzados en justas conquistas, pueden abatir nuestros hombros clavándonos en el suelo.
Sobreponte a los fracasos, pero no dejes que los triunfos te venzan. En ocasiones la victoria puede radicar en una huida y el verdadero poder en sentirse débil.

martes, 17 de mayo de 2011

“TENER QUE DECIR ALGO” O “TENER ALGO QUE DECIR”

“TENER QUE DECIR ALGO” O “TENER ALGO QUE DECIR”
¿Por qué son tan pocos los lugares, incluso las iglesias, donde se enseña la auténtica Palabra de Dios?
Puede haber mensajes más populares, pero ninguno más poderoso.
No te enfoques en lo que asombra, sino en lo que transforma: el sencillo  pero poderoso mensaje de la Palabra de Dios.
Para predicarla debes leerla y para leerla tienes que amarla.
Nútrete de la jalea real divina, de otro modo te secarás. Podrás seguir dando consejos mientras tu cerebro funcione, pero éstos carecerán de la frescura del cielo. Hablarás como quien tiene que decir algo, y no como quien tiene algo que decir.
Pero aún el mejor alimento hay que saber administrarlo. Por eso predica la Biblia, pero hazlo con gracia.
No llenes el tiempo de palabras sin llenar antes las palabras de vida.
La Biblia es un libro apasionante y debe ser predicado con pasión. Es posible que el oro más fino parezca bisutería barata por la forma en que lo presentamos.
Que tu mensaje sea profundo pero accesible. Huye de la superficialidad, pero no escribas tus sentencias en las nubes, donde nadie pueda alcanzarlas.
Una frase cargada de sentido alimenta más que un discurso cargado de palabras.
El verdadero predicador, aquel que tiene algo qué decir y talento para expresarlo, alimentará corazones  adultos y dejará satisfechos también a los niños. Doctores en divinidad tocados con la gracia de la sencillez.
No busques impresionar, sino alimentar. No hace falta gran retórica para hacer un gran mensaje. Y no olvides nunca que un mensaje grande no es lo mismo que un gran mensaje.
Tuvo razón quien dijo que hay que callarse antes de haberlo dicho todo. En palabras de Winston Churchill: una buena conversación no debe agotar el tema, y mucho menos a los interlocutores.
Y el volumen de tu voz. No confundas unción con transpiración ni grito con autoridad. Hay susurros tan poderosos que despiertan a los dormidos y ponen en pie hasta a los muertos; hay gritos tan estridentes que apagan la voz de Dios.
No regañes a la iglesia. Amándoles recuérdales cuanto les ama Dios. Alimentándoles convénceles de cómo Dios les cuida.

domingo, 8 de mayo de 2011

EINSTEIN Y LA CRISIS

No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a las personas y países porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar “superado”. Quien atribuye  a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El problema de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafío, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.
Hablar de crisis es promoverla y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla.

Albert Einstein.

jueves, 28 de abril de 2011

TESOROS EN LA OSCURIDAD

Cerrar el corazón y endurecernos en los días de dolor es una actitud equiparable a la del niño inmaduro que reniega de las lluvias que se vierten sobre el campo, solo porque estas le impiden salir a jugar, ignorante de que a ellas debe las jugosas frutas y verduras que le proporcionan alimento. Sería imposible la subsistencia sin una aternancia del sol y la llluvia. También en los campos del alma precisamenos luces y sombras; inviernos y primaveras. Cerrar el corazón al dolor es cerrar el corazón a la vida.
Bien poco enseñó la vida a quien no le enseñó a soportar el dolor.
Todo es útil, quizá hasta el gozo, quizá hasta la vida regalada, quizá hasta la ausencia de contradicciones; pero sobre todo el dolor. El sufrimiento  en sí mismo es torpe y feo y humillante como una mala digestión; pero al convertirlo en tu aliado descubres que es un trampolín que te lanza a nuevas conquistas y una escalera para alzarte a cumbres gloriosas.
Asumir el dolor es rentabilizarlo; es convertir en agua de riego la más terrible tempestad.
Las flores del valle de la aflicción que se abren a la humedad de las lágrimas propias, serán pañuelos que enjugarán las ajenas: los pasos tímidos e inseguros, dados en el corazón de la noche, alumbrarán como lámparas incandescentes, desterrarán sombras, inaugurarán días y abrirán la puerta a exuberantes primaveras. (El Cincel De Dios. José Luis Navajo)

viernes, 22 de abril de 2011

¿ACTIVO O EFECTIVO?

O amamos a Aquel a quien servimos o nuestro servicio se convertirá sólo en trabajo.
         El principio de todo es Dios y para servirle tendrás que conocerle, y conociéndole te será imposible no amarle.
La verdadera pregunta no es ¿En qué sirves?, sino ¿A quien sirves? 
No es lo mismo servir al Señor que trabajar en la iglesia… ni siquiera es parecido.  
No trabajes para la iglesia de Dios, trabaja con el Dios de la iglesia. 
Algunos encuentran su identidad en lo que hacen y no en lo que son.
Cuando dejan de hacer, dejan de ser.
Perdiendo su puesto pierden su identidad.
Tú no perteneces a ese grupo: no vales por lo que haces sino por lo que eres.
Podrán relegarte y hasta degradarte. Afectará a tu posición pero no a tu gran posesión: lo que tú eres. Mantendrás íntegro tu valor, pues está en ti, y eso no puede arrebatártelo nadie… ni siquiera la muerte.
Y nuestra identidad se completa al mirarnos en el espejo de la presencia de Dios. Todo comienza en Él.
No trabajes para la iglesia de Dios, hazlo con el Dios de la iglesia. 
De esa intimidad brota un estimulo extraordinario que convierte al siervo activo en instrumento efectivo.

viernes, 8 de abril de 2011

¡¡GRACIAS, SEÑOR, POR MIS AMIGOS!!

Hoy celebré mi cumpleaños. La noticia en sí no encerraría demasiado dramatismo de no venir asociada a una cifra contundente: Cuarenta y siete.

Sí, damas y caballeros, ni uno menos, ni -gracias a Dios- uno más.

Es difícil colocar tantas velas sobre un pastel, y lo es también encajar tantos años sobre una espalda.
En esa lucha estaba: envidiando a los bebés que jugaban en el parque y añorando la época de mi "temible adolescencia" cuando el ordenador inició un goteo incesante de "ding dong" que anunciaba la llegada de mensajes.
Cada felicitación, sencilla o elaborada; cada declaración de buenos deseos, de sueños cumplidos, de bendiciones para el nuevo año... En fin, cada palabra, supuso un delicioso bálsamo que restaba peso a los años y añadía consistencia a la oportunidad que Dios me brinda al comenzar un nuevo año.

Queridos amigos, gracias por haceros cercanos en un día tan especial.
Querido Dios, gracias por acercarme tu presencia en este paraiso de amistad.

Ahora caigo, Señor, en que todavía no te he pedido un regalo. ¿Puedo hacerlo ahora?

Toma nota, te lo ruego, ésta es mi petición:
Un océano de paz para cuántos están debatiéndose en la lucha.
Una catarata de alegría sobre quienes el peso de la aflicción.
Un millón de abrazos para aquel que sienta el frio de la soledad.
Y un refrescante oasís para cualquiera que tenga sus pies enterrados en la ardiente arena de la adversidad.

Y de paso, Señor, que parte de la alegría que yo siento pueda descender como lluvia refrescante sobre los paises y naciones sacudidos por desastres naturales, guerras fraticidas y holocaustos nucleares. Que vengas Tú como lluvia de amor, apagando los absurdos fuegos encendidos por el odio y el rencor.

Sé que te pido mucho, Señor, pero, al fin y al cabo Tú eres Dios, ¡y hoy es mi cumple!

Gracias, querido Dios, por darme tan grandes amigos.
Gracias, queridos amigos, por compartir la fe en un gran Dios.

8/4/2011 "Ya no me resulta una fecha tan terrible". :-)

lunes, 4 de abril de 2011

¿SER BUEN ORADOR SIN SER UN BUEN ORANTE?

Minutos con Dios hacen rentable el día. Horas con Él convierten en triunfante la vida.
Una de las herramientas de quien sirve a Dios es la palabra. También ésta se afila en la oración.
Recuerda que no hablas ante personas, sino a las personas. Para hablarles a ellos, debes hablarle antes a Él.  
Visitando el corazón de Dios encontrarás la ruta al corazón del hombre… Si eres afectado por Él tu servicio afectará a aquellos a quienes sirves.
No puedes ser buen orador sin antes ser un buen orante.
En cierta ocasión traté de extraer la sabiduría y experiencia de un pastor veterano. Para ello le planteé la siguiente pregunta: “Mirando atrás, en su vida y ministerio, ¿qué tres cosas cambiaría si pudiera comenzar de nuevo?”
Respondió con inmediatez y extraordinaria firmeza: “Pasaría más tiempo con Jesús. Pasaría más tiempo con mi esposa. Pasaría más tiempo con mis hijos.”
Muchas iglesias padecen de un exceso de programación y un gran déficit de unción.
¿La causa? Montañas de proyección y migajas de oración.
Acumular actividad olvidando la intimidad es el atajo al fracaso. No hay vida más vacía que la que está llena de movimiento desde la mañana hasta la noche; y lo mismo puede aplicarse a una iglesia. Que nunca la programación asfixie a la adoración.
Una iglesia nunca será más grande que su altar, ni llegará más alto que éste.